Cláusulas suelo, aún estás a tiempo de reclamarlas.

En un reciente informe del Consejo General del Poder Judicial se señala que, desde el 1 de junio de 2017, fecha en que comenzaron a funcionar los juzgados especiales de cláusulas abusivas, se han resuelto 40.839 casos; y en 39.297 de ellos -es decir, en el 97,3% de los casos- se ha dado la razón al ciudadano. En algunas autonomías como Cataluña, Canarias, Aragón o Navarra la tasa de éxito se sitúa por encima del 99%. Y si bien la inmensa mayoría de las reclamaciones se refieren a las cláusulas suelo, hay otras cláusulas abusivas que también son objeto de reclamación por los consumidores, como, por ejemplo, los gastos de constitución de los préstamos hipotecarios, hipotecas multidivisas o la que puede ser la próxima bomba bancaria, según decida el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el IRPH.

¿Cómo se ha llegado a esta situación?

La crisis económica hizo descubrir a los consumidores que, las cuotas de sus préstamos hipotecarios variables no descendían a pesar de que los tipos de interés caían

Miles de contratos hipotecarios ocultaban en su clausulado condiciones que establecían un suelo a la hora de calcular la cuota hipotecaria, y así el banco se garantizaba un interés mínimo en el caso de que el Euribor cayera por debajo del mismo.

El problema es que estas cláusulas no eran fáciles de detectar por el consumidor, y si eran localizadas, su redacción no era comprensibley, mucho menos, la gran mayoría de bancos habían informado claramente de su existencia en el momento de la firma de los préstamos hipotecarios.

Así a partir de 2009 comenzó un peregrinaje de consumidores denunciando sus préstamos hipotecarios ante los tribunales con una diversidad de respuestas que tuvieron su colofón en la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2014 en la que, se declaraban nulas, por falta de transparencia, las cláusulas suelo de varias entidades bancarias y ordenaba la eliminación de dichas cláusulas de los contratos, pero limitaba los efectos de la reclamación a la fecha de la Sentencia, descartando el carácter retroactivo de cualquier reclamación. En indicada sentencia el Tribunal Supremo declaraba que “las cláusulas suelo son lícitas siempre que su transparencia permita al consumidor identificar la cláusula como definidora del objeto principal del contrato y conocer el real reparto de riesgos de la variabilidad de los tipos. Es necesario que [el deudor] esté perfectamente informado del comportamiento previsible del índice de referencia, cuando menos a corto plazo … sin diluir su relevancia mediante la ubicación en cláusulas con profusión de datos no siempre fáciles de entender para quien carece de conocimientos especializados” (apart. 259). Pero la falta de transparencia, la apariencia de que un suelo tenía como contraprestación un techo hipotecario, el enmascaramiento de dichas cláusulas en el articulado del contrato, la falta de información al consumidor,… llevan al Tribunal Supremo a concluir que dichas cláusulas puedan ser declaradas abusivas.

Las cláusulas suelo son abusivas si:

– Falta información suficientemente clara.

– La cláusula suelo se inserta en el contrato de forma conjunta con las cláusulas techo y como aparente contraprestación.

– El banco no entregó al consumidor simulaciones de escenarios relacionados con el comportamiento razonablemente previsible del tipo de interés en el momento de contratar.

– No hay información previa clara y comprensible sobre el coste comparativo con otras modalidades de préstamo de la propia entidad.

– La cláusula se enmascara entre una abrumadora cantidad de datos que diluyen la atención del consumidor.

La retroactividad de las cláusulas suelo

Si bien, el Tribunal Supremo había dado un paso importante a la hora de declarar la abusividad de las cláusulas suelo, la limitación de los efectos retroactivos a la fecha de las sentencias se entendió como un trato a favor de la patronal bancaria, que era resultaba la más beneficiada. 

Un importante número de sentencias de las primeras instancias discrepaban con la Sentencia del Tribuna Supremo hasta que un juzgado de Granada remitió una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia Europeo, quien en suSentencia de 21 de diciembre de 2016, discrepando de la opinión que había emitido el Abogado General en sus Conclusiones, consideró que “el art. 6.1 de la Directiva 93/13, sobre cláusulas abusivas en los contratos con consumidores, debe interpretarse en el sentido de que se opone a una jurisprudencia nacional que limita en el tiempo los efectos restitutorios vinculados a la declaración del carácter abusivo” contradiciendo la doctrina del Tribunal Supremo español. Por ello, el Tribunal Supremo a través de su sentencia de 25 de febrero de 2017 corrigió su doctrina y asumió el criterio establecido por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, lo que supuso, de un lado, que miles de consumidores pudieran reclamar por el total de capital pagado de más desde la firma de sus préstamos hipotecarios y, de otro, que la avalancha de demandas a los bancos pudiera suponer un colapso del sistema judicial. En atención a ello, en fecha 21 de enero de 2018 se publicó elReal Decreto-ley 1/2017, de 20 de enero, de medidas urgentes de protección de consumidores para la solución de controversias respecto a las hipotecas que contienen las denominadas ‘cláusulas suelo” que establecía un mecanismo de reclamación ante las entidades bancarias, que obligaba a las mismas a fijar un protocolo especifico para las reclamaciones extrajudiciales de clausulas suelo. Mecanismo que sin duda disminuyó la judicialización de las cláusulas suelo, pero que no pudo parar porque muchos consumidores desconfiando de este proceso, decidieron acudir directamente a la vía judicial; o porque algunas entidades bancarias obligadas a implementar este protocolo en su departamento de atención al cliente, contestaban con evasivas obligando al consumidor a acudir efectivamente al Juzgado. 

¿Y que pasaba con aquellos consumidores que habían aceptado un acuerdo previo renunciando a reclamar por lo ya cobrado por el banco?

Pues nuevamente la respuesta terminó en los tribunales quienes volvieron a dar la razón a los consumidores al afirmar que “esa renuncia era un claro menoscabo de los derechos de los consumidores”. No obstante, un juzgado de Teruel nuevamente planteó una cuestión prejudicial al TJUE en la que se plantea si el derecho europeo admite que, un banco obligue a sus clientes a firmar un acuerdo que además de no devolverles ninguna cantidad indebidamente cobrada, les obliga en cualquiera de las opciones a pagar más intereses que lo resultante de la pura eliminación de la cláusula suelo, por lo que, en estos supuestos, se está solicitando la suspensión de los procedimientos a la espera de la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Las cláusulas suelo en números

Como indicábamos al comienzo de este post, el 97,3 % de las sentencias dan la razón al consumidor. Entonces, efectivamente, está claro que la posición de las entidades bancarias es dilatar el pago, tratando de minar así las reclamaciones, pero el montante de las cantidades a recuperar en la gran mayoría de los casos son lo suficientemente importantes para iniciar la reclamación.

Si tienes dudas todavía estás a tiempo

Se desprende que aún hay muchos consumidores perjudicados por las cláusulas suelo quienes todavía no han iniciado sus reclamaciones, seguramente por la oscura lectura de sus contratos hipotecarios o directamente por pereza pero sin duda lo más conveniente es acudir a un Abogado que, pueda clarificar su existencia, valorar las cantidades susceptibles de reclamación e, incluso, si existen otras cláusulas abusivas o se pueden reclamas los gastos de constitución del préstamo hipotecario, lo reclames.

En “Serra i Albiol Advocats” podemos ayudarte, examinar tu caso y aconsejarte, contacta con nosotros.

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