Delito de blanqueo de capitales y fraude fiscal.

En esta entrada vamos a tratar un tema de actualidad dado que es noticia entre los famosos, que se han visto implicados con técnicas de evasión por la gran presión fiscal que existe en nuestro país para las rentas más altas. Trataremos de cerca entre otros las posibles dudas jurídicas que pueden suscitarse sobre estos delitos.

¿Qué es el delito de blanqueo de capitales?

Primero vamos a empezar con una definición estricta la cual la encontramos en el artículo 301 del Código Penal y cuyo literal transcribimos: “El que adquiera, posea, utilice, convierta, o transmita bienes, sabiendo que éstos tienen su origen en una actividad delictiva, cometida por él o por cualquiera tercera persona, o realice cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen ilícito, o para ayudar a la persona que haya participado en la infracción o infracciones a eludir las consecuencias legales de sus actos”.

Dando una definición más general podemos decir que, el delito de blanqueo de capitales consiste en dar apariencia de legalidad a los bienes o dinero que tienen su origen en una actividad ilegal y realizo actos necesarios para ocultar su origen ilícito con independencia de su cuantía. Tal y como nos indica la sentencia del Tribunal Supremo 265/2015, de 29 de abril.

Este delito se estructura en tres fases, la primera es la colocación de los capitales en el mercado como por ejemplo ingresar el dinero ilícito en el banco. La segunda fase consiste en realizar una actividad para encubrir su origen ilícito como por ejemplo abrir un negocio y la tercera fase consiste en la reintegración del dinero ya blanqueado a su titular.

¿Y cómo se castiga? Para ello debemos acudir al art.301.1 del Código Penal: “(..) será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años y multa del tanto al triplo del valor de los bienes. En estos casos, los jueces o tribunales, atendiendo a la gravedad del hecho y a las circunstancias personales del delincuente, podrán imponer también a éste la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión o industria por tiempo de uno a tres años, y acordar la medida de clausura temporal o definitiva del establecimiento o local. Si la clausura fuese temporal, su duración no podrá exceder de cinco años. La pena se impondrá en su mitad superior cuando los bienes tengan su origen en alguno de los delitos relacionados con el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas”.

¿Es lo mismo el fraude fiscal que blanqueo de capitales?

Para dar respuesta a esta pregunta vamos a definir primero que es el delito de fraude fiscal.

El delito de fraude fiscal lo encontramos en el código penal en el artículo 305, titulo XIV, que trata los delitos contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social, que determina: “El que, por acción u omisión, defraude a la Hacienda Pública estatal, autonómica, foral o local, eludiendo el pago de tributos, cantidades retenidas o que se hubieran debido retener o ingresos a cuenta, obteniendo indebidamente devoluciones o disfrutando beneficios fiscales de la misma forma, siempre que la cuantía de la cuota defraudada, el importe no ingresado de las retenciones o ingresos a cuenta o de las devoluciones o beneficios fiscales indebidamente obtenidos o disfrutados exceda de ciento veinte mil euros”.

Por tanto, el delito fiscal contra la hacienda pública consiste eludir tributos por más de 120.000 euros anuales.

Este delito será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años y multa del tanto al séxtuplo de la cuantía de la cuota defraudada.

Por debajo de indicada cuantía estaríamos ante una infracción tributaria, ya sea grave o muy grave, y esto ocurre por ejemplo si tengo un negocio y tengo unas ganancias de 12.000 euros anuales y declaro haber ganado 8.000. Estos 2000 que no declaro son dinero B, es decir, dinero no declarado para no tener que pagar más impuestos. Pero no es delito de fraude fiscal porque la cuantía defraudada es inferior a 120.000 euros.

La posible confusión viene dada porque a veces estos delitos son complementarios. Y esto ocurre cuando la cuantía anual defraudada es mayor a 120.000 euros y, por tanto, el fraude constituye delito, la introduzco al mercado, le doy apariencia de legalidad y la reintegro a mi patrimonio.   

Esperamos que este articulo haya sido de su agrado y haya servido para despejar sus dudas sobre estos delitos.

Corredactor alumno Grado Derecho Universidad Rovira i Virgili 

Christopher Hompanera Rodríguez

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