Seguridad Vial: conducción bajo la influencia del alcohol o substancias tóxicas. No someterse a las pruebas de controles policiales ¿Regulación penal o administrativa?

En esta entrada nos ocupamos sobre la conducción bajo la influencia de alcohol o drogas ¿Qué se entiende por esta? ¿En qué cuerpos jurídicos se regula? ¿Se penaliza de la misma manera? Comencemos.

El pasado 30 de julio de este año 2019, el Fiscal de Delitos Contra la Seguridad Vial, presentaba los datos estadísticos procesales y penitenciarios de los delitos contra la seguridad vial cometidos en 2018. De las 89.264 sentencias de condena por delito viales, 56.173 de ellas lo han sido por delitos de conducción bajo la influencia de alcohol y tóxicos. A fecha de la emisión de estos datos, el total de internos en centros penitenciarios por delitos viales es de 1.224, de los que se consta que la mayoría de ellos lo son por multirreincidencia en conducción bajo la influencia del alcohol y drogas o conducción sin permiso.

El Código Penal recoge en su artículo 379.2 lo siguiente: “2. (…) será castigado el que condujere un vehículo de motor o ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas. En todo caso será condenado con dichas penas el que condujere con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro”.

¿Y cómo lo castiga? Para ello, debemos pasar al 379.1 CP: 1. (…) será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o con la de multa de seis a doce meses o con la de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días, y, en cualquier caso, con la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

Así pues, el Derecho Penal, sirviendo al principio de “ultima ratio”, sólo actúa cuando se sobrepasa el límite de 0,60 miligramos por litro en aire espirado, y además como expondremos a continuación, cuando conduces bajo las influencias de las drogas, y cuando has tenido accidente de trafico y has dado positivo, o te niegas a someterte a los controles y tu sintomatología es evidente.

Parece que ya tenemos claro cuando los Tribunales de Justicia Penal actuan cuando se cometa un exceso en las tasas de alcoholemia. Pero ¿qué pasa cuando, en vez de alcohol, se detecta una ingesta de drogas tóxicas o estupefacientes y una posible afectación en la conducción? Aquí se complica un poco el asunto. Para ello, tenemos que acudir al Reglamento General de Circulación, y en su capítulo V “Normas sobre estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes u otras substancias análogas” encontramos la respuesta.

Vamos a resumir los pasos que deben realizarse “in situ”:

Informar al conductor de que se le va a realizar una prueba consistente en la extracción de una muestra de su saliva. Se recoge por duplicado para posibles futuras comprobaciones. También se informa de las consecuencias legales que tiene negarse a someterse a dicha prueba (lo veremos después).

Si los agentes realizan un acta con signos de consumo, el drogotest ha dado positivo y tus capacidades están mermadas por el consumo de droga, deben trasladar al conductor a un centro médico o tiene que estar presente un equipo sanitario para realizar un reconocimiento médico y una segunda prueba, generalmente de sangre o orina, y si estas arrojan un resultado positivo. Se procederá a imputar al conductor por un delito del artículo 379.2 del Código Penal, adjuntando toda la actuación en el atestado policial que se enviará al Juzgado.

Es muy importante discernir el hecho de detectar tan solo una ingesta o, por el contrario, si la misma influye en la conducción porque dependiendo ello su consumo puede acarrear, o no, consecuencias penales. Pues para los casos en que tan solo se detecte ingesta, sin influencia en la conducción, la infracción es administrativa. Sin embargo, si la ingesta influye en la conducción las consecuencias son penales.

¿Y si me niego a realizar las pruebas, tanto de alcohol como de substancias tóxicas? Ello se castiga con arreglo al artículo 383 del Código Penal, que determina lo siguiente: “El conductor que, requerido por un agente de la autoridad, se negare a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas a que se refieren los artículos anteriores, será castigado con la penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años”. Por lo que, negarse a la realización de las pruebas puede salirnos más perjudicial que hacerlo porque además de cometer un delito de desobediencia a la autoridad, si de tu sintomatología se desprende claramente que has consumido alcohol y/o drogas, además se te podrá imputar un delito contra la seguridad vial por desobediencia.

En conclusión, cuando una tasa de alcohol de aire espirado es superior a 0,60 miligramos por litro, el consumo de drogas afecta a tu conducción o te niegas a someterte a las pruebas, la jurisdicción penal la que se encarga de sancionar.

Las sanciones administrativas por alcoholemia lo harán entre los 0,25 miligramos (0,15 miligramos para los conductores noveles) y los 0,60 miligramos. De 0,25 a 0,50 mg/l la sanción es de 500 euros (1.000 euros en caso de reincidentes) y la pérdida de 4 puntos del carné. De 0,51 a 0,60 mg/l la sanción es de 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos.

La sanción por conducción tras el consumo de droga sin que ello afecte a su conducción es de 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos del carné.

Nuestra recomendación por todo lo argumentado es que, si te paran en un control, sin duda debes someterte a las pruebas y, sobretodo, lo más importante es que si conduces ¡ni te drogues ni bebas!

Si tienes dudas puedes contactar con nuestro bufete.

Corredactor alumno Master Abogacía Universidad Rovira i Virgili

Marc Tuset Martorell

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